Desfibriladores externos automáticos: su importancia en el lugar de trabajo

La OSHA (Occupational Safety and Health Administration) publicó un artículo sobre la informar a los empleadores sobre el uso de desfibriladores externos automáticos (DEA).

Sesenta y un millones de estadounidenses tienen enfermedades cardiovasculares, lo que resulta en aproximadamente 1 millón de muertes por año. Un tercio de estas muertes (300,000-400,000) se deben a un paro cardíaco, la pérdida repentina e inesperada de la función cardíaca. Las tasas de supervivencia para un paro cardíaco extrahospitalario son solo del 1 al 5 por ciento. La mayoría de las veces, el paro cardíaco se debe a un latido caótico del corazón (fibrilación ventricular), que puede restablecerse a un ritmo normal si se trata oportunamente con descarga eléctrica (desfibrilación). El tratamiento de la fibrilación ventricular observada con desfibrilación inmediata puede dar como resultado una supervivencia superior al 90 por ciento. Con cada minuto de demora en la desfibrilación, casi 10 por ciento menos sobrevive, de modo que a los 10 minutos, la supervivencia es pésima. En junio de 1999, los aeropuertos O’Hare y Midway de Chicago instalaron desfibriladores externos automáticos (DEA) para responder en 1 minuto a un paro cardíaco. En los primeros 10 meses, ocurrieron 14 paros cardíacos, y 9 de las 14 víctimas (64 por ciento) sobrevivieron.

En 1999 y 2000, 815 de 6,339 (13 por ciento) muertes reportadas a OSHA en el lugar de trabajo se debieron a un paro cardíaco repentino. Los factores de trabajo que pueden agravar o contribuir a la enfermedad cardiovascular son el monóxido de carbono, el disulfuro de carbono, los hidrocarburos halogenados, el tabaquismo, el calor o el frío extremo, el estrés y el trabajo por turnos. Los riesgos eléctricos pueden producir un paro cardíaco (fibrilación ventricular). La exposición al ruido, el plomo o el arsénico puede producir presión arterial alta, lo que aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca.

El DEA es liviano, funciona con baterías recargables, analiza el ritmo cardíaco y automáticamente indica cuándo se produce una descarga eléctrica. Estos desarrollos han reducido notablemente el tiempo de respuesta y han minimizado la necesidad de capacitación. En un estudio de paro cardíaco simulado, el tiempo medio para la desfibrilación fue de 67 segundos para los técnicos de servicio de emergencia entrenados, mientras que solo 90 segundos para los estudiantes de sexto grado no capacitados, lo que indica que incluso los no capacitados pueden utilizar estos dispositivos con éxito.

Reconociendo la necesidad de una respuesta más rápida, la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) ha propuesto la desfibrilación de acceso público (PAD), un programa que coloca los DEA cerca de la víctima (en lugares públicos) y utiliza personal capacitado para la desfibrilación. Específicamente, el programa debe diseñarse para reducir el tiempo hasta la desfibrilación a no más de 3-5 minutos. Usando este programa, un estudio de paro cardíaco en casinos encontró que la desfibrilación por un oficial de seguridad entrenado en los primeros 3 minutos produjo una tasa de supervivencia del 74 por ciento, mientras que la desfibrilación más de 3 minutos después del colapso tenía una tasa de supervivencia del 49 por ciento. Otro estudio que evaluó la supervivencia de los pasajeros de líneas aéreas con un paro cardíaco descubrió que el 92% respondió a la desfibrilación, mientras que el 40% sobrevivió para irse a casa.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos y la Administración de Servicios Generales publicaron las Pautas para los Programas de Desfibrilación de Acceso Público en las Instalaciones Federales luego de la aprobación de la Ley Pública 106-505 del 13 de noviembre de 2000, la Ley de Mejoramiento de la Salud Pública. La Ley autorizó la colocación de AED en edificios federales y proporcionó inmunidad de responsabilidad civil para cualquier persona que use un DEA en un edificio federal. Varios estados han adoptado legislación que permite a un lego usar un DEA y proporciona inmunidad legal para un uso adecuado.

El Colegio Americano de Medicina Ocupacional y Ambiental, la asociación profesional que representa a los médicos del trabajo, ha emitido directrices para establecer y administrar un programa de DEA en el lugar de trabajo.

Conclusiones

  • Cuanto antes se inicie la desfibrilación, más probabilidades habrá de que la víctima sobreviva.
  • El tiempo óptimo para la desfibrilación es de 3 a 5 minutos después del inicio del paro cardíaco.
  • El DEA es un método seguro, eficaz y fácil de aprender para tratar a las víctimas de un paro cardíaco.

Recomendaciones

Cerca de 400 muertes en el lugar de trabajo por paro cardíaco se informan a OSHA anualmente. Suponiendo que un tiempo promedio de desfibrilación de 5 minutos produciría una tasa de supervivencia del 40 por ciento, se podrían salvar 160 vidas por año. Los empleadores deberían considerar el uso de AED en sus sitios de trabajo para reducir el tiempo de desfibrilación con el objetivo de mejorar la supervivencia.

Fuente: osha.gov

Centros de trabajo de la Comunidad de Madrid y el Decreto 78/2017

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De forma novedosa, el Decreto 78/2017 de la Comunidad de Madrid sobre desfibriladores incluye en su listado de centros obligados a tener un desfibrilador los centros de trabajo.

Decimos novedosa porque ningún otro decreto de otra comunidad menciona a los centros de trabajo como tal.

El criterio es el siguiente:  cualquier centro de trabajo con más de 250 trabajadores. Es decir, cualquier industria, oficina, empresa de servicios, construcción, que supere los 250 trabajadores deberá disponer de un DEA.

Esto se vincula directamente con la ley de Prevención de Riesgos Laborales que en su artículo 14 sobre derechos establece que los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo.

Y en el artículo 22 sobre medidas de emergencia establece: “Para la aplicación de las medidas adoptadas, el empresario deberá organizar las relaciones que sean necesarias con servicios externos a la empresa, en particular en materia de primeros auxilios, asistencia médica de urgencia, salvamento y lucha contra incendios, de forma que quede garantizada la rapidez y eficacia de las mismas.”

Recordemos que la Constitución Española establece en su artículo 40.2 “que los poderes públicos, como uno de los principios rectores de la política social y económica, velar por la seguridad e higiene en el trabajo.”

Por tanto, nos encontramos que el Decreto 78/2017 vela por la seguridad y salud en el trabajo, complementando así la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, obligando a determinados centros a disponer de desfibrilador, siendo coherente en materia de primeros auxilios y asistencia médica de urgencia que aboga la Ley de Prevención.

UGT hace hincapié en la siniestralidad laboral de tipo infarto

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Los sindicatos de CCOO y UGT de Madrid han denunciado hoy que la siniestralidad laboral aumentó en julio de este año en la Comunidad un 13,7 % con respecto al mismo mes de 2016, con 7.193 accidentes frente a los 6.326 de entonces.

Sin embargo, según los datos facilitados por CCOO en una nota de prensa, ha habido un descenso en los accidentes mortales, al haberse registrado cinco en el mes de julio frente a los ocho fallecidos por este motivo en el mismo periodo del año anterior.

Por otro lado, los accidentes graves han pasado de 30 a 51.

Por su parte, UGT de Madrid ha destacado en una nota de prensa “la importancia de implantar la cultura preventiva en las empresas para evitar los accidentes laborales”.

El sindicato ha manifestado su preocupación por la siniestralidad relacionada con los infartos, derrames cerebrales e ictus y ha alertado de la carga de trabajo, el trabajo a turnos y el estrés laboral como posibles causas de los accidentes laborales.

“Todos estos factores están muy ligados a la coyuntura laboral que está sufriendo nuestro país y nuestra región, fruto de la reforma laboral que crea puestos de trabajo temporales, a tiempo parcial y muy precarios en general en cuanto a las condiciones de salud y seguridad en el trabajo”, ha añadido.

Recordar que existe en la comunidad el  V Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad de Madrid 2017-2020 cuyo objetivo es instrumentar una política pública dirigida a elevar el nivel de protección de la seguridad y la salud en el trabajo.

En su documento destaca la Evolución de las patologías no traumáticas (PNT) y sobresfuerzos

Atendiendo a los accidentes de trabajo según su forma de producción, cabe hacer especial mención a dos tipos de accidentes. De un lado, a los accidentes derivados de PNT; esto es, por enfermedades normalmente de comienzo o recrudecimiento súbito que en su mayoría son enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, tales como infartos o derrames cerebrales. Estos accidentes tienen su importancia más por la gravedad de sus lesiones, que por el número de accidentes. En este sentido, las PNT supusieron, en 2008, el 0,13% del total de accidentes en jornada laboral, porcentaje que se ha incrementado tan solo ligeramente en años posteriores, suponiendo, en 2015, el 0,23%. Todavía menos significativos son los porcentajes relativos a las PNT en “in itinere”.

Así, en el año 2015 el 58,2% de los accidentes mortales en jornada se comunicaron como debidos a PNT, observándose porcentajes incluso superiores en años precedentes.

Según la forma de los accidentes mortales, el mayor porcentaje, 71%, se debe a “infartos, derrames cerebrales y otras patologías no traumáticas”.

En su apartado Evolución de los daños derivados de los riesgos psicosociales especifica:

Además, existen evidencias científicas suficientes que demuestran que, bajo ciertas circunstancias de duración e intensidad, el estrés puede producir trastornos de salud diversos como las enfermedades cardiovasculares – sobre todo infartos-, respiratorias, trastornos de base inmunitaria, gastrointestinales, dermatológicos, endocrinológicos, trastornos musculoesqueléticos.

En el apartado de Implantación, actividades a desarrollar, menciona a los infartos en la siniestralidad laboral:

  • También cabe subrayar el papel destacado que ocupan en este primer eje ciertas materias que, por diversos motivos, quedan a veces fuera de las políticas preventivas, tales como son la seguridad vial o las patologías no traumáticas (infartos, derrames, etc.)

Zonas ATEX y uso de desfibrilador

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Zona ATEX:

Se entiende por ATMÓSFERA EXPLOSIVA la mezcla con el aire, en condiciones atmosféricas, de sustancias inflamables en forma de gases, vapores, nieblas o polvos, en la que, tras una ignición, la combustión se propaga a la totalidad de la mezcla no quemada.

Referencias Legales:

  • Real Decreto 400/1996 relativo a los aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas [Trasposición de la Directiva 94/9/CE (ATEX-100.))
  • Real Decreto 681/2003 sobre protección de la salud y seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de la presencia de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo [Trasposición de la Directiva 99/92/CE (ATEX-137)]
  • La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales determina el cuerpo básico de garantías y responsabilidades para una adecuada protección de la salud de los trabajadores en el lugar de trabajo, dejando al desarrollo de normas reglamentarias la fijación de las medidas mínimas para la adecuada protección (Art. 43 Ley 31/1995 LPRL)

Uso del Desfibrilador Externo en una atmósfera explosiva

Un Desfibrilador Externo está causando una descarga eléctrica. Por lo tanto siempre existe el riesgo de una chispa. No debe usarse un Desfibrilador Externo en un ambiente explosivo donde hay una acumulación de vapores inflamables.

El desfibrilador puede actuar como fuente de ignición y desencadenar la explosión.

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Peligro de incendio y explosión

Para evitar posibles situaciones de peligro de incendio o explosión, no use el DEA en los siguientes casos:

  • En caso de haber gases inflamables.
  • En presencia de oxígeno concentrado.
  • En una cámara hiperbarica.

Protocolo de actuación

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Si el paciente se encuentra dentro de una zona ATEX, el personal deberá actuar:

  1. Utilizar los teléfonos ATEX, llamar de forma inmediata al exterior para comunicar la emergencia.
  2. Mover cuidadosamente al paciente fuera de la zona ATEX de forma segura.
  3. Una vez fuera de la zona ATEX valorar al paciente y en caso necesario iniciar la RCP mientras no llegue el Desfibrilador según recomendaciones ERC vigentes.
  4. Una vez llegue el Desfibrilador continuar la RCP y colocar los parches del DEA. Seguir protocolo ERC en RCP+DEA.

Exterior:

  1. Una vez recibida la llamada de emergencia, llamar al 112 y enviar a alguien con el Desfibrilador, informando que es Zona ATEX.
  2. Si al llegar a la zona, la víctima no está en el exterior, esperar en el exterior con el desfibrilador. NO entrar con él.
  3. Cuando la víctima esté fuera, valorar al paciente y en caso necesario iniciar RCP, abrir el DEA y aplicar los parches según recomendaciones ERC vigentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

Guía sobre el manejo del estrés desde Medicina del Trabajo

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El estrés puede convertirse en crónico y provocar enfermedades y dolencias que pueden revertir en muerte.

La AEEMT (Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo) distingue entre 6 tipos de factores estresantes. Por este orden:

  • Causas vinculadas a las funciones específicas del trabajador: exigencias, dificultad y trabajos tediosos.
  • Causas vinculadas a la organización del trabajo: falta de planificación y objetivos por parte de la empresa que pueden llevar a la confusión y frustración del trabajador.
  • Causas vinculadas a las relaciones laborales: entre compañeros o entre directivos y trabajadores.
  • Causas vinculadas al entorno físico y a la tecnología: ruido, temperatura, luz…
  • Causas socioeconómicas: estado financiero de la empresa y la in/seguridad que puede comportar.
  • Desequilibrio entre la vida personal y la vida laboral.

Sus consecuencias

Como consecuencias para los trabajadores tenemos un largo abanico: dolores musculares y de cabeza, cansancio pronunciado, falta de concentración, dificultad para conciliar el sueño, cambios de apetito (tanto incremento como pérdida), lapsus de memoria, mal genio, sentimientos de ansiedad o impotencia, trastornos cardiovasculares, trastornos musculoesqueléticos, alteraciones dermatológicas, migrañas, astenia, fatiga e incluso aumento del consumo de alcohol y tabaco y depresión. Más allá de los nervios con los que relacionamos el estrés, sus consecuencias pueden extenderse por todo el cuerpo y provocar problemas de salud mucho más complejos.

Prevenirlo

En prevención, la responsabilidad de hacer frente al estrés recae tanto sobre los trabajadores como sobre la organización.

A los trabajadores se les recomienda planificar y gestionar adecuadamente el tiempo dedicado a la tareas, fomentar la comunicación con los compañeros de trabajo, desconectar del trabajo cuando toca. A nivel más personal: adquirir buenos hábitos como practicar deporte, comer sano, cuidar la vida familiar y social, dormir la media de horas recomendadas y tener aficiones más allá del trabajo, entre otras cosas.

Resumen elaborado por: AEPSAL

Guía sobre el manejo del estrés desde Medicina del Trabajo