Medicina del trabajo ante el envejecimiento de los trabajadores

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El próximo 28 de abril es el día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo y, al igual que los extintores, los desfibriladores no dejan de ser elementos de seguridad ante una situación de emergencia, pero no por ello debemos olvidar la prevención.

Vamos a ver en cierto puntos que la importancia de la salud cardiovascular es importante a tener en cuenta en trabajadores mayores de 55 años.

El retraso de la edad de jubilación hará que en un futuro inmediato nos encontremos con una población trabjadora más envejecida que puede requerir del rediseño de las políticas laborales.

Actualmente en España los mayores de 55 años constituyen un colectivo reducido de trabajadores con unas peculiaridades propias: representan, aproximadamente, el 12% de la población ocupada, pero ese porcentaje irá aumentando, y en el curso de los últimos años se observa una presencia progresivamente más elevada de mujeres.

La disciplina de Medicina del Trabajo del SPRL contempla las actividades sanitarias que se requieran en relación con los riesgos derivados del trabajo. En algunos convenios colectivos se contemplan algunas especificaciones en función de la edad.

Actuaciones a desarrollar en el ámbito de +55 años:

  • Evaluar individualmente el factor edad en relación al puesto de trabajo. Esta valoración se debe realizar de forma periódica y con especial atención en los casos de reincorporación al trabajo tras una baja prolongada para analizar la relación incapacidad temporal con la edad y su abordaje organizacional.
  • Valorar específicamente a los trabajadores especialmente sensibles según edad, riesgos del puesto de trabajo y condición de salud.
  • Aplicar los protocolos de vigilancia sanitaria específica según los riesgos laborales del trabajador. En algunos se especifica la variable edad a tener en cuenta:
    • Pantallas de visualización de datos: revisión por oftalmólogo y tonometría cada 2 años a mayores de 40 años.
    • Manipulación Manual de Cargas: electrocardiograma a mayores de 40 años. Limitación de la manipulación de cargas a partir de los 45 años (20 kg hombres, 15 kg mujeres) según ISP/PDTR 12295.
    • Posturas forzadas: electrocardiograma a mayores de 40 años.
    • Silicosis y otras neumoconiosis: electrocardiograma a mayores de 50 años.
    • Neuropatías: las de presión son más frecuentes en menores de 40 años.
  • En trabajos de conducción se deben tener en cuenta aspectos relacionados con la edad vinculados a la obtención del carné de conducir, como son: la capacidad visual, auditiva, alteraciones cardíacas, ostemusculares, neurológicas, etc.

Promoción de la Salud:

La mayoría de los trastornos crónicos relacionados con la edad son susceptibles de programas de promoción de la salud en el trabajo. Se pueden agrupar básicamente en 3 programas: salud osteomuscular (artrosis, osteoporosis, reeducación posturas,…), salud cardiovascular (alimentación, actividad física, tabaquismo, hipertensión, dislipemia,…) y salud mental (ansiedad, depresión, insomnio,…).

Ejemplos prácticos:

  • Mejora de las condiciones físicas (ergonómicas y ejercicio físico) y mentales en el lugar de trabajo.
  • Adaptación del horario laboral: turnos más cortos, no nocturnidad, cambio de rotaciones,…
  • Mejorar de la calificación para el trabajo: mantener la capacidad laboral a largo plazo, adaptarse a la tecnología, incentivar el rol de mentor, favorecer la relación intergeneracional, etc.

 

Un juez avala que un infarto sufrido fuera del trabajo sea considerado accidente laboral en Navarra

En cada vez más situaciones el infarto se está vinculando al trabajo y por tanto, visto como un accidente laboral, con las consecuencias económicos que ello supone debido a la pensión que recibe el trabador.

Un juez ha avalado que un infarto sufrido fuera del trabajo sea considerado como un accidente laboral. Así lo ha estimado la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia tras un recurso de apelación interpuesto por el sindicato Afapna (Asociación de Funcionarios de la Administración Pública de Navarra).

El pasado 28 de marzo el tribunal revocó una sentencia que desestimaba un recurso contra la Orden Foral 83/E/2016 de la Consejería de Presidencia, que deja ésta sin efectos y declara el derecho a percibir la pensión de jubilación por incapacidad total para la profesión habitual por accidente laboral, todo ello sin imposición de costas.

Lo que pretendía el demandante es el reconocimiento por accidente laboral y no como enfermedad común, tal y como se establece en la resolución recurrida, y sustenta la apelación.

Según la sentencia, la Sala de lo Contencioso-Administrativo aprecia “error en la valoración de la prueba por el juez a quo y error, también, en la apreciación jurídica al obviar el análisis de la presunción prevista en el artículo 156.3 de Ley General de Seguridad Social”.

El juez recoge que no se ha tenido en cuenta que “las funciones propias de su puesto de trabajo llevan aparejadas unas notables exigencias de esfuerzo físico y estrés; todo ello puesto en relación con los distintos episodios médicos.”

Además, los diagnósticos presentados por el EVI primero y el del Tribunal Médico Evaluador después, “no aprecian el nexo causal de la dolencia sufrida con el trabajo del demandante, cuando obsérvese que no consta acreditada que el actor sufriera tal dolencia en épocas anteriores al ejercicio de su profesión”.

Por todo ello, el juez contempla que “hay indicios razonables de que la dolencia se produce con ocasión del desarrollo del trabajo del demandante en la unidad que precisa mayores esfuerzos físicos”, reconociendo así la incapacidad permanente total por accidente laboral y el derecho a percibir la pensión de jubilación.

Fuente: Navarra.com

El TSJ ve accidente de trabajo una arritmia aflorada por esfuerzo laboral

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En una sentencia que puede ser pionera en España, el TSJ de Castilla y León ha reconocido como accidente de trabajo el desencadenamiento de una arritmia ventricular de un albañil –y que puso en serio peligro su vida– por el esfuerzo realizado al cargar pesadas gavetas de masa en una obra.

La enfermedad, de herencia genética, era preexistente pero totalmente desconocida por el albañil, ya que hasta la fecha de la fibrilación ventricular  no había sufrido sintomatología alguna, a pesar de que el afectado, de 45 años, era hasta entonces atleta federado y asiduo de carreras populares.

El TSJ sostiene que la arritmia afloró por el «sobre esfuerzo» que fue realizado «en tiempo y lugar de trabajo». Es decir, debe ser considerada como accidente de trabajo, y no como enfermedad bajo contingencia común como ha peleado con ahínco la mutua Fremap y la Seguridad Social para evitar asumir una pensión por una incapacidad permanente como finalmente ha ocurrido.

Los hechos sucedieron a las 16.20 horas del 20 de mayo de 2015, cuando el afectado se encontraba trabajando en Medina de Rioseco para una empresa de construcción. En el momento del ataque cardíaco se encargaba de subir a mano gavetas de masa de 35-40 kilos de peso hasta un tercer piso.

Tras realizar el esfuerzo, notó un fuerte mareo, con dolor severo en el pecho, al tiempo que sufrió un aumento alarmante de la frecuencia cardiaca. «Llegué a tener 270 latidos por minuto», recuerda el trabajador. Lo normal en un adulto en reposo son entre 80 y 100.

Ante esta situación, pidió a su compañero que acudiera en busca de ayuda médica, de forma providencial, situada enfrente de la obra. Estos servicios médicos acudieron de inmediato. Le aplicaron el protocolo de infarto y le trasladaron en ambulancia (primero convencional y luego UVI móvil) al Hospital Clínico de Valladolid, donde llegó consciente y orientado.

Llegando a La Mudarra comenzó a sufrir vómitos, y la situación se tornó crítica al entrar en parada cardiorrespiratoria. Por ello le aplicaron dos choques eléctricos con desfibrilador. Una vez en el Hospital Clínico, fue ingresado en la Unidad coronaria, donde se le practicó cateterismo cardiaco.

En la sentencia el TSJ resalta que tienen «encaje» como accidente laboral no solo aquellos supuestos en los que el accidente empeora la situación de la enfermedad preexistente y actuante, «sino también los casos en que el accidente hace aflorar patología derivada de lesiones que el trabajador tenía anteriormente sin que le hubieran provocado alteraciones relevantes».

Y precisa que la patología «no había aflorado ni tenido manifestación clínica alguna hasta el esfuerzo realizado, que actúa por ende como desencadenante más que ha influido también en la evolución de la enfermedad cardiaca y riesgo (que persiste) de aparición de arritmias malignas, nunca antes del accidente manifestadas».

Por tanto, es importante destacar que la sentencia determina que el sobreesfuerzo es desencadenante de problemas cardíacos, aún siendo una enfermedad que tuviera el trabajador sin que se hubiera manifestado antes sintomatología alguna. La sentencia afirma que el sobreesfuerzo forma parte de la evolución de la enfermedad cardíaca. Esto es importante, ya que las consecuencias son que el accidente pasa a ser contingencia profesional y ello repercute en una posible pensión por una incapacidad permanente.

Destacamos que al albañil se le aplicó en el hospital dos choques con desfibrilador, confirmando la importancia de disponer de Desfibriladores Externos en los centros de trabajo, en especial en aquellos con trabajos con sobre esfuerzos.

Desfibriladores externos automáticos: su importancia en el lugar de trabajo

La OSHA (Occupational Safety and Health Administration) publicó un artículo sobre la informar a los empleadores sobre el uso de desfibriladores externos automáticos (DEA).

Sesenta y un millones de estadounidenses tienen enfermedades cardiovasculares, lo que resulta en aproximadamente 1 millón de muertes por año. Un tercio de estas muertes (300,000-400,000) se deben a un paro cardíaco, la pérdida repentina e inesperada de la función cardíaca. Las tasas de supervivencia para un paro cardíaco extrahospitalario son solo del 1 al 5 por ciento. La mayoría de las veces, el paro cardíaco se debe a un latido caótico del corazón (fibrilación ventricular), que puede restablecerse a un ritmo normal si se trata oportunamente con descarga eléctrica (desfibrilación). El tratamiento de la fibrilación ventricular observada con desfibrilación inmediata puede dar como resultado una supervivencia superior al 90 por ciento. Con cada minuto de demora en la desfibrilación, casi 10 por ciento menos sobrevive, de modo que a los 10 minutos, la supervivencia es pésima. En junio de 1999, los aeropuertos O’Hare y Midway de Chicago instalaron desfibriladores externos automáticos (DEA) para responder en 1 minuto a un paro cardíaco. En los primeros 10 meses, ocurrieron 14 paros cardíacos, y 9 de las 14 víctimas (64 por ciento) sobrevivieron.

En 1999 y 2000, 815 de 6,339 (13 por ciento) muertes reportadas a OSHA en el lugar de trabajo se debieron a un paro cardíaco repentino. Los factores de trabajo que pueden agravar o contribuir a la enfermedad cardiovascular son el monóxido de carbono, el disulfuro de carbono, los hidrocarburos halogenados, el tabaquismo, el calor o el frío extremo, el estrés y el trabajo por turnos. Los riesgos eléctricos pueden producir un paro cardíaco (fibrilación ventricular). La exposición al ruido, el plomo o el arsénico puede producir presión arterial alta, lo que aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca.

El DEA es liviano, funciona con baterías recargables, analiza el ritmo cardíaco y automáticamente indica cuándo se produce una descarga eléctrica. Estos desarrollos han reducido notablemente el tiempo de respuesta y han minimizado la necesidad de capacitación. En un estudio de paro cardíaco simulado, el tiempo medio para la desfibrilación fue de 67 segundos para los técnicos de servicio de emergencia entrenados, mientras que solo 90 segundos para los estudiantes de sexto grado no capacitados, lo que indica que incluso los no capacitados pueden utilizar estos dispositivos con éxito.

Reconociendo la necesidad de una respuesta más rápida, la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) ha propuesto la desfibrilación de acceso público (PAD), un programa que coloca los DEA cerca de la víctima (en lugares públicos) y utiliza personal capacitado para la desfibrilación. Específicamente, el programa debe diseñarse para reducir el tiempo hasta la desfibrilación a no más de 3-5 minutos. Usando este programa, un estudio de paro cardíaco en casinos encontró que la desfibrilación por un oficial de seguridad entrenado en los primeros 3 minutos produjo una tasa de supervivencia del 74 por ciento, mientras que la desfibrilación más de 3 minutos después del colapso tenía una tasa de supervivencia del 49 por ciento. Otro estudio que evaluó la supervivencia de los pasajeros de líneas aéreas con un paro cardíaco descubrió que el 92% respondió a la desfibrilación, mientras que el 40% sobrevivió para irse a casa.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos y la Administración de Servicios Generales publicaron las Pautas para los Programas de Desfibrilación de Acceso Público en las Instalaciones Federales luego de la aprobación de la Ley Pública 106-505 del 13 de noviembre de 2000, la Ley de Mejoramiento de la Salud Pública. La Ley autorizó la colocación de AED en edificios federales y proporcionó inmunidad de responsabilidad civil para cualquier persona que use un DEA en un edificio federal. Varios estados han adoptado legislación que permite a un lego usar un DEA y proporciona inmunidad legal para un uso adecuado.

El Colegio Americano de Medicina Ocupacional y Ambiental, la asociación profesional que representa a los médicos del trabajo, ha emitido directrices para establecer y administrar un programa de DEA en el lugar de trabajo.

Conclusiones

  • Cuanto antes se inicie la desfibrilación, más probabilidades habrá de que la víctima sobreviva.
  • El tiempo óptimo para la desfibrilación es de 3 a 5 minutos después del inicio del paro cardíaco.
  • El DEA es un método seguro, eficaz y fácil de aprender para tratar a las víctimas de un paro cardíaco.

Recomendaciones

Cerca de 400 muertes en el lugar de trabajo por paro cardíaco se informan a OSHA anualmente. Suponiendo que un tiempo promedio de desfibrilación de 5 minutos produciría una tasa de supervivencia del 40 por ciento, se podrían salvar 160 vidas por año. Los empleadores deberían considerar el uso de AED en sus sitios de trabajo para reducir el tiempo de desfibrilación con el objetivo de mejorar la supervivencia.

Fuente: osha.gov

Centros de trabajo de la Comunidad de Madrid y el Decreto 78/2017

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De forma novedosa, el Decreto 78/2017 de la Comunidad de Madrid sobre desfibriladores incluye en su listado de centros obligados a tener un desfibrilador los centros de trabajo.

Decimos novedosa porque ningún otro decreto de otra comunidad menciona a los centros de trabajo como tal.

El criterio es el siguiente:  cualquier centro de trabajo con más de 250 trabajadores. Es decir, cualquier industria, oficina, empresa de servicios, construcción, que supere los 250 trabajadores deberá disponer de un DEA.

Esto se vincula directamente con la ley de Prevención de Riesgos Laborales que en su artículo 14 sobre derechos establece que los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo.

Y en el artículo 22 sobre medidas de emergencia establece: “Para la aplicación de las medidas adoptadas, el empresario deberá organizar las relaciones que sean necesarias con servicios externos a la empresa, en particular en materia de primeros auxilios, asistencia médica de urgencia, salvamento y lucha contra incendios, de forma que quede garantizada la rapidez y eficacia de las mismas.”

Recordemos que la Constitución Española establece en su artículo 40.2 “que los poderes públicos, como uno de los principios rectores de la política social y económica, velar por la seguridad e higiene en el trabajo.”

Por tanto, nos encontramos que el Decreto 78/2017 vela por la seguridad y salud en el trabajo, complementando así la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, obligando a determinados centros a disponer de desfibrilador, siendo coherente en materia de primeros auxilios y asistencia médica de urgencia que aboga la Ley de Prevención.

Luchar contra el sedentarismo: reuniones caminando

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Siguiendo con la campaña #corazonsano para el Día Mundial del Corazón, publicamos la curiosa iniciativa de crear reuniones caminando.

El empeoramiento de los hábitos de vida propio de las sociedades occidentales, la evolución de los sistemas de transporte y la tecnología laboral, los nuevo modos de ocio… todo colabora para que todos –niños y mayores- asuman como válidos comportamientos claramente sedentarios y, por tanto, perjudiciales para la salud.

La inactividad física o falta de ejercicio se considera uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de la enfermedad cardiaca e incluso se ha establecido una relación directa entre el estilo de vida sedentario y la mortalidad cardiovascular. Una persona sedentaria tiene más riesgo de sufrir arterioresclerosis, hipertensión y enfermedades respiratorias.

Evitar el sedentarismo en la oficina: Reuniones en movimiento.

Muchos consideran que trabajar en oficina es una verdadera suerte, ya que se evita el cansancio diario que normalmente se asocia a otras ocupaciones en las que se requiere esfuerzo físico. Sin embargo, las personas que ejercen sus puestos pegados a un escritorio a menudo ponen en serio peligro su salud, que se deteriora notablemente por el sedentarismo al que se someten continuamente.

De hecho, numerosos estudios han demostrado que este tipo de trabajos reducen la calidad de vida, hasta el punto de duplicar las posibilidades de tener una muerte prematura.

Por eso, los trabajadores de la sanidad pública de Inglaterra están instando a los empresarios a renovar el viejo formato de las reuniones de empleados,pasándolas de los despachos a los pasillos, e incluso el exterior de las oficinas, dónde los trabajadores podrían conversar dando paseos, que les servirían como descanso después de una larga jornada de escritorio.

La otra cara de los trabajos de oficina

Cuando una persona pasa mucho tiempo sentada, ya sea en casa o en el trabajo, sus músculos se paran de golpe, haciendo que su actividad se detenga y que disminuyan tanto el gasto calórico como la producción de las enzimas encargadas de procesar las grasas.

Lógicamente esto hace que sea más sencillo alcanzar la obesidad y todas las enfermedades asociadas a ella, entre las que se encuentran la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer y de trastornos cardiovasculares.

Además, la postura que se genera puede dar lugar a problemas de espalda y, lo que es peor, a una disminución del espacio en torno a los pulmones, que propicia que la sangre se oxigene peor.

Esta semana se ha celebrado la Conferencia Anual de Salud Pública de Inglaterra, en la que su director ejecutivo, Duncan Selbie, ha dado a conocer las ventajas que supondrían las reuniones en movimiento.

Lógicamente, se disminuirían los peligros asociados al sedentarismo, pero además los oficinistas se verían beneficiados por las ventajas de salir por un momento del lugar de trabajo, que normalmente se asocia a unos mayores niveles de estrés.

Fuente: elespañol.com

UGT hace hincapié en la siniestralidad laboral de tipo infarto

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Los sindicatos de CCOO y UGT de Madrid han denunciado hoy que la siniestralidad laboral aumentó en julio de este año en la Comunidad un 13,7 % con respecto al mismo mes de 2016, con 7.193 accidentes frente a los 6.326 de entonces.

Sin embargo, según los datos facilitados por CCOO en una nota de prensa, ha habido un descenso en los accidentes mortales, al haberse registrado cinco en el mes de julio frente a los ocho fallecidos por este motivo en el mismo periodo del año anterior.

Por otro lado, los accidentes graves han pasado de 30 a 51.

Por su parte, UGT de Madrid ha destacado en una nota de prensa “la importancia de implantar la cultura preventiva en las empresas para evitar los accidentes laborales”.

El sindicato ha manifestado su preocupación por la siniestralidad relacionada con los infartos, derrames cerebrales e ictus y ha alertado de la carga de trabajo, el trabajo a turnos y el estrés laboral como posibles causas de los accidentes laborales.

“Todos estos factores están muy ligados a la coyuntura laboral que está sufriendo nuestro país y nuestra región, fruto de la reforma laboral que crea puestos de trabajo temporales, a tiempo parcial y muy precarios en general en cuanto a las condiciones de salud y seguridad en el trabajo”, ha añadido.

Recordar que existe en la comunidad el  V Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad de Madrid 2017-2020 cuyo objetivo es instrumentar una política pública dirigida a elevar el nivel de protección de la seguridad y la salud en el trabajo.

En su documento destaca la Evolución de las patologías no traumáticas (PNT) y sobresfuerzos

Atendiendo a los accidentes de trabajo según su forma de producción, cabe hacer especial mención a dos tipos de accidentes. De un lado, a los accidentes derivados de PNT; esto es, por enfermedades normalmente de comienzo o recrudecimiento súbito que en su mayoría son enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, tales como infartos o derrames cerebrales. Estos accidentes tienen su importancia más por la gravedad de sus lesiones, que por el número de accidentes. En este sentido, las PNT supusieron, en 2008, el 0,13% del total de accidentes en jornada laboral, porcentaje que se ha incrementado tan solo ligeramente en años posteriores, suponiendo, en 2015, el 0,23%. Todavía menos significativos son los porcentajes relativos a las PNT en “in itinere”.

Así, en el año 2015 el 58,2% de los accidentes mortales en jornada se comunicaron como debidos a PNT, observándose porcentajes incluso superiores en años precedentes.

Según la forma de los accidentes mortales, el mayor porcentaje, 71%, se debe a “infartos, derrames cerebrales y otras patologías no traumáticas”.

En su apartado Evolución de los daños derivados de los riesgos psicosociales especifica:

Además, existen evidencias científicas suficientes que demuestran que, bajo ciertas circunstancias de duración e intensidad, el estrés puede producir trastornos de salud diversos como las enfermedades cardiovasculares – sobre todo infartos-, respiratorias, trastornos de base inmunitaria, gastrointestinales, dermatológicos, endocrinológicos, trastornos musculoesqueléticos.

En el apartado de Implantación, actividades a desarrollar, menciona a los infartos en la siniestralidad laboral:

  • También cabe subrayar el papel destacado que ocupan en este primer eje ciertas materias que, por diversos motivos, quedan a veces fuera de las políticas preventivas, tales como son la seguridad vial o las patologías no traumáticas (infartos, derrames, etc.)

Accidentes Laborales Infarto. Distribución por Grado Lesión

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En el parte de accidente el grado de lesión de clasifica en Leve, Grave, Muy Grave y Mortal.

A continuación vamos a analizar la evolución del grado de lesión para cada categoría en estos 12 años en la gráfica 1.

Gráfico 1. Distribución de los accidentes laborales infarto según Grado de Lesión, 2003-2015. Valores absolutos

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Fuente: MEYSS y elaboración propia

Lo que llama la atención es que la mayoría de los accidentes laborales infarto son leves, aunque hay algún año que se dan más graves como en el 2003, 2009 y 2010.

Desde el 2009 la tendencia es un incremento de los leves y un descenso de los mortales y muy graves. Esto puede asociarse a la aparición de la normativa en el 2009 de uso desfibriladores fuera del ámbito sanitario y por tanto a una mayor difusión de los equipos, lo que posibilitaría una menor gravedad del accidente.

En concreto, los leves muestran un aumento del 30% del 2015 al 2003, pero desde el 2009 el incremento es del 68%.

Por el contrario, los mortales bajaron un 32% desde el 2003 al 2015. El descenso desde el 2009 es del 11%. Lo mismo ocurre con los muy graves que bajan un 60% desde el 2003 y un 40% desde el 2009.

En la gráfica 2 vemos el porcentaje de cada categoría sobre el total. Se aprecia el mismo patrón en los Leves. Su porcentaje va en aumento desde el 2009. En el 2003 el 32,1% de los accidentes laborales infarto eran leves y en el 2015 son el 49,1%, la mitad. Esto supone un incremento del 53%.

Los graves descienden en un 23%, pasando de un 38,9% en el 2003 a un 30% en el 2015.

Los muy graves pasan de un 7% en el 2003 a un 3,3% en el 2015, es decir, un 53% menos.

Y los mortales muestran una mejoría, pasando del 21,9% en el 2003 a un 17,6% en el 2015, un 20% menos. Si es cierto que desde el 2012 el porcentaje de mortales ha ido en aumento en relación al total de ALI.

Gráfico 2. Distribución de los accidentes laborales infarto según Grado de Lesión, 2003-2015. Porcentajes

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Fuente: MEYSS y elaboración propia

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Zonas ATEX y uso de desfibrilador

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Zona ATEX:

Se entiende por ATMÓSFERA EXPLOSIVA la mezcla con el aire, en condiciones atmosféricas, de sustancias inflamables en forma de gases, vapores, nieblas o polvos, en la que, tras una ignición, la combustión se propaga a la totalidad de la mezcla no quemada.

Referencias Legales:

  • Real Decreto 400/1996 relativo a los aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas [Trasposición de la Directiva 94/9/CE (ATEX-100.))
  • Real Decreto 681/2003 sobre protección de la salud y seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de la presencia de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo [Trasposición de la Directiva 99/92/CE (ATEX-137)]
  • La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales determina el cuerpo básico de garantías y responsabilidades para una adecuada protección de la salud de los trabajadores en el lugar de trabajo, dejando al desarrollo de normas reglamentarias la fijación de las medidas mínimas para la adecuada protección (Art. 43 Ley 31/1995 LPRL)

Uso del Desfibrilador Externo en una atmósfera explosiva

Un Desfibrilador Externo está causando una descarga eléctrica. Por lo tanto siempre existe el riesgo de una chispa. No debe usarse un Desfibrilador Externo en un ambiente explosivo donde hay una acumulación de vapores inflamables.

El desfibrilador puede actuar como fuente de ignición y desencadenar la explosión.

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Peligro de incendio y explosión

Para evitar posibles situaciones de peligro de incendio o explosión, no use el DEA en los siguientes casos:

  • En caso de haber gases inflamables.
  • En presencia de oxígeno concentrado.
  • En una cámara hiperbarica.

Protocolo de actuación

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Si el paciente se encuentra dentro de una zona ATEX, el personal deberá actuar:

  1. Utilizar los teléfonos ATEX, llamar de forma inmediata al exterior para comunicar la emergencia.
  2. Mover cuidadosamente al paciente fuera de la zona ATEX de forma segura.
  3. Una vez fuera de la zona ATEX valorar al paciente y en caso necesario iniciar la RCP mientras no llegue el Desfibrilador según recomendaciones ERC vigentes.
  4. Una vez llegue el Desfibrilador continuar la RCP y colocar los parches del DEA. Seguir protocolo ERC en RCP+DEA.

Exterior:

  1. Una vez recibida la llamada de emergencia, llamar al 112 y enviar a alguien con el Desfibrilador, informando que es Zona ATEX.
  2. Si al llegar a la zona, la víctima no está en el exterior, esperar en el exterior con el desfibrilador. NO entrar con él.
  3. Cuando la víctima esté fuera, valorar al paciente y en caso necesario iniciar RCP, abrir el DEA y aplicar los parches según recomendaciones ERC vigentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

Accidentes laborales infarto según la hora de trabajo

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Hay que diferenciar la hora de trabajo de la hora del día. La hora del día corresponde con la hora del reloj, mientras que la hora de trabajo se refiere a la primera hora de trabajo, la segunda, etcétera, pero en base a su horario laboral.

Para analizar evolución se ha tenido en cuenta la suma de los 12 años y se ha separado los casos clasificados con 0 y con 99, que se refieren a 0 cuando se va hacia el trabajo y 99 cuando se vuelve. Esto se analizara a parte.

La gráfica nos muestra como las primeras horas de trabajo son las que hay más riesgo de tener un accidente laboral infarto. Solo las tres primera horas de trabajo suman la mitad de los casos, un 48,1%. La primera hora supone el 18,2% de los accidentes laborales infarto. Por el contrario de lo que se podría pensar, a medida que pasa la jornada laboral, disminuyen los casos. En una jornada laboral de 8 horas, la octava hora acumula el 5,3% de los casos. Si comparamos los valores absolutos de la primera hora y la octava la diferencia es muy amplia: 3.307 casos en la primera hora y 962 casos en la octava.

Por tanto, desde los departamentos de prevención de riesgos laborales se debe hacer hincapié en la importancia en el inicio de la jornada laboral para evitar los accidentes laborales infarto: menos carga de trabajo, ejercicios de relajación, no afrontar situaciones tensas al inicio.

Distribución de los accidentes laborales infarto según hora de trabajo, 2003-2015. Valores absolutos

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