¿Está tu comunidad de vecinos preparada para el coronavirus y las consecuencias que se derivan de él?

Es posible que os hayáis hecho esta pregunta y habréis llegado a la conclusión que sí, ya que exista un servicio de limpieza de la escalera y zonas comunes, cada vecino tiene sus guantes y mascarilla, se evita coincidir con otros vecinos en ascensores y otros lugares comunes. Todas estas medidas hacen que vuestra comunidad esté preparada, pero ¿es un excelente o una matrícula de honor? Como bien saben los estudiantes, la matrícula se obtiene por hechos diferenciales. Y aquí, esas comunidades de vecinos que ya poseen un desfibrilador, son las que obtienen la matrícula de honor, son las que van un paso por delante de las otras.

La razón se debe a como afecta el Covid-19 en el corazón. Se ha comprobado que el Covid- 19 no solo afecta a los pulmones a través de la inflamación de tejidos (pudiendo provocar por ejemplo una neumonía), si no que también afecta a otros órganos, entre ellos, y de forma muy destacada, el corazón. Además de el hecho de que el confinamiento nos obliga estar más tiempo en casa (aumenta la probabilidad de que se de una parada cardiorespiratoria en el domicilio) y a llevar una vida más sedentaria.

Los daños sobre el corazón, confirmados en las últimas semanas en hospitales de todo el mundo y analizados en más de doscientos artículos científicos publicados en revistas médicas y en el servidor medRxiv , ilustran la rapidez con que está avanzando la comprensión de la Covid-19.

Si en las primeras semanas de la epidemia se descubrió que tener una enfermedad cardiovascular agrava el riesgo de sufrir complicaciones graves, ahora se sabe que las complicaciones de la Covid-19 también son causa –no sólo consecuencia– de daños cardíacos.

El 13 de marzo, la Sociedad Española de Cardiología publicaba en su web detallaba que para pacientes con Covid-19 “si un paciente presenta una enfermedad previa como, por ejemplo, insuficiencia cardiaca, el corazón empeorará su funcionamiento”. En el mismo artículo decía que además de sobrecargar el corazón, también se sabe que la COVID-19 puede producir un daño directo infeccioso e inflamatorio sobre el músculo cardiaco.

Un artículo de La Vanguardia alerta sobre que una de cada cinco personas hospitalizadas por la Covid-19 sufren daños en el corazón, según un estudio de 416 pacientes tratados en Wuhan. No todas ellas tenían enfermedades cardíacas previas. Algunas sufrirán secuelas a largo plazo.

El 17 de abril, en la web de Baptist Health South Florida publicaba que Además de sobrecargar el corazón, también se sabe que la COVID-19 puede producir un daño directo infeccioso e inflamatorio sobre el músculo cardiaco. Lo más destacable de estudios realizados en EE.UU., Italia y China es que el COVID-19 puede infectar el músculo cardíaco, provocando insuficiencia cardíaca y muerte, incluso entre aquellos que no mostraron signos de dificultad respiratoria.

La Eurpean Society of Cardiology publica el 23 de abril los siguientes apuntes:

  1. Según los efectos inflamatorios del virus, existen riesgos teóricos de que la infección viral pueda causar la ruptura de las placas ateroscleróticas (depósitos grasos) en las arterias coronarias, lo que lleva a síndromes coronarios agudos (ataque cardíaco). Las personas que experimentan molestias graves en el pecho durante los síntomas del coronavirus deben llamar al equipo de asesoramiento de atención médica de inmediato.
  2. Las condiciones inflamatorias sistémicas severas pueden agravar las arritmias o incluso desencadenar la fibrilación auricular en algunas personas.
  3. La inflamación aguda causada por la infección por el virus puede empeorar la función cardíaca y renal.

Sanidad avisa que las principales secuelas que deja el coronavirus Covid-19 afectan fundamentalmente al aparato respiratorio, pero hay otras que afectan a muchos órganos del paciente, siendo las principales el corazón, el sistema digestivo o urinario.

Milagros Sancho, del servicio de Medicina Intensiva del mismo Hospital Gregorio Marañón, afirmaba en el periódico El Español que el virus tiene afectaciones cardíacas, neurológicas e incluso renales, como secuelas.

The Royal Australian College of General Practitioners publica el 24 de abril un artículo que también enfatiza en las secuelas en el corazón: El nuevo coronavirus puede causar daños duraderos al corazón, así como también poner a las personas con afecciones cardíacas existentes en mayor riesgo de muerte. Hay evidencia emergente de que la enfermedad puede causar problemas cardíacos crónicos, según el cardiólogo intervencionista Dion Stub, profesor asociado de la Universidad de Monash.

En otro artículo Scientific American afirma que “pacientes sin enfermedad cardíaca previa también mostraron signos de daño cardíaco. De hecho, los pacientes sin afecciones cardíacas preexistentes que sufrieron daño cardíaco durante su infección tenían más probabilidades de morir que los pacientes con enfermedad cardíaca previa pero sin daño cardíaco inducido por COVID-19.”

Por tanto, observamos con preocupación como el Covid-19 incide en el corazón tanto en la fase aguda de la enfermedad como una vez el paciente ha sido dado de alta, pero dejando secuelas que pueden provocar consecuencias cardíacas a medio y  largo plazo.

Los datos confirman que una de cada cinco personas hospitalizadas por el Covid-19 presentaba daños en el corazón.

Un desfibrilador es una de las soluciones más eficaces contra las futuras problemáticas cardíacas que provoque el Covid-19.

Pero no solo por las consecuencias directas del Covid-19. Existen otros factores de riesgo indirectos que hay que tener en cuenta: mayor sedentarismo, dietas desequilibradas,… La posibilidad de realizar ejercicio, hace pocos días, confirma esto al darse 8 casos de paradas cardiorespiratorias en ciclistas y corredores.

Los números nos muestran la importancia de tener desfibriladores en las comunidades de vecinos: El 65% de las muertes que se producen por paradas cardíacas suceden en los hogares.

Estos datos cobran mayor relevancia debido a la situación que vivimos: confinamiento en nuestros hogares, por tanto, la probabilidad de que una parada cardiorespiratoria se dé en nuestra casa, aumenta considerablemente, sumado al sedentarismo.

Además, los hospitales han detectado una bajada de casos de pacientes con problemas cardiovasculares, lo que les lleva a suponer que las personas no está acudiendo al notar síntomas y postergan la visita al hospital por temor al contagio.

Investigadores del Hospital St. Michael de Toronto, en Canadá, han observado que las personas que viven en rascacielos o bloques altos de viviendas tienen menos probabilidades de superar un infarto si viven más arriba del tercer piso, hasta el punto de que la supervivencia es mínima en quienes viven por encima de la planta 16.

En este estudio se detectaron los siguientes problemas para actuar con rapidez en los pisos altos:

  • Acceso a los ascensores
  • Ausencia de desfibriladores externos automáticos

Un desfibrilador en la comunidad de vecinos garantiza una gran eficacia ya que se ganaría minutos vitales en la actuación, pues no habría que esperar la llegada de la ambulancia para actuar (de una media de 10 minutos, siendo básico actuar en los primeros 5 minutos de la parada).

Conclusión de la afección post pandémica del covid19:

Las comunidades de vecinos que dispongan ya de un desfibrilador van un paso por delante de los demás para poder asegurar a sus inquilinos que pueden darles una buena cobertura a las secuelas derivadas del Covid-19 en el corazón.

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